Manuel Leguineche se ejecuta a lo largo de la turbulenta de la Rusia del siglo XX, hasta el borde de la Esenin, siguiendo el curso del Volga, el río-la historia de la creación de la nación rusa, que ha visto el nacimiento y ocaso de las civilizaciones; el río de la literatura, del río-la leyenda interpretado por los poetas, los músicos, el violín y la balalaica, ópera, compositores, cineastas o escritores, y los viajes de los ladrones, piratas, aventureros, soldados, y los guerreros. El descenso del río más largo de Europa, sirve al autor para contar de una forma amena y atractiva la historia de Rusia, traído desde sus inicios, los tártaros, a través de los zares, la revolución, la Segunda Guerra Mundial, el estalinismo, los años de Kruschev y la perestroika, hasta que las consecuencias de la caída del comunismo en el presente; un viaje incomparable por los grandes autores de la literatura rusa: Pushkin, Dostoievski, Tolstoi, Chejov, Gógol, de Gorki, Pasternak. La madre Volga es un mosaico de la literatura que opta por la ambigüedad formal, a medio camino entre la gran historia, la historia de la tierra, el pensamiento político, de la aventura personal, y el diario del viajero atención. El autor nos dice lo que ocurre en la cara de lo que le está sucediendo. Un nuevo reto para el talento narrativo de Manuel Leguineche, bien documentado, que se centra en los cambios en el ámbito social, económico y político de un país desconocido a la paradoja de un país que Winston Churchill describió como “un enigma dentro de un misterio”. Es todavía un enigma?